La evolución de las fuentes de ingresos

Como ya señalamos en el último artículo 8 ventajas de tener dos (o más) fuentes de ingresos, es importante tener más de una fuente de ingresos a lo largo de la vida para tener una mayor estabilidad profesional.

También apuntamos que la naturaleza de estas fuentes de ingresos van cambiando durante la vida en función de la edad y la etapa vital en que nos encontramos, y en este artículo hablaremos de esto.

Tal y como explicamos, las fuentes de ingresos pueden ser activas (derivadas del trabajo personal) o pasivas (generadas por la explotación de activos propios: inmuebles, capital, etc.).

En primer lugar, querría centrarme en los diferentes tipos de rentas pasivas, y las características de cada una:

  • Rentas pasivas inmobiliarias. Básicamente, son los alquileres de inmuebles. Y tienen tres características principales:
    • Rendimientos a largo plazo: Los rendimientos obtenidos provienen de una cuenta de resultados, es decir, de la diferencia entre los ingresos por alquiler menos los gastos de mantenimiento de los inmuebles y los impuestos correspondientes. El precio oscila a lo largo del tiempo en función del mercado inmobiliario, y normalmente, va creciendo si se valora un plazo superior a 5 años.
    • Poca liquidez: Es un activo que no destaca por su liquidez. Es decir, en el momento que lo ponemos a la venta para que nos pueda convenir tener dinero en la cuenta corriente bancaria, nadie nos puede garantizar el plazo al que podremos vender este activo.
    • Gran cantidad de impuestos: La compra-venta de los inmuebles está sujeta a considerables impuestos.

  • Rentas pasivas financieras. Nos referimos a los productos financieros que comercializan los intermediarios financieros y, principalmente, los bancos. Y se caracterizan por:
    • Un gran abanico de liquidez: Se pueden encontrar productos que en uno o tres días se convierten en dinero en efectivo. En este caso estaríamos hablando de acciones cotizadas en bolsa, en fondo de inversión y en determinados depósitos bancarios. También encontramos productos financieros que no son líquidos, como pueden ser depósitos a largo plazo (en tres años, por ejemplo), participaciones en empresas no cotizadas o inversiones en capital-riesgo.
    • Diferentes opciones de volatilidad: Los activos pueden ser de valor cierto, como los depósitos bancarios o la deuda pública, o pueden depender de la oscilación del mercado y, por tanto con una fluctuación más o menos acentuada dependiendo del tipo de activo y del ciclo económico.
    • Revalorizable: Normalmente, a más riesgo, mayor posibilidad de que se revalorice.

Es muy interesante poder crear cualquier fuente de ingresos con estas rentas pasivas ya que es una manera de generar ingresos sin tener que estar trabajando activamente. Los ingresos se generan mientras duermes, es decir, están siempre en funcionamiento.

Para poder llevarlas a cabo es necesario hacer un estudio previo de la situación y de las opciones inmobiliarias o financieras que nos ofrece el mercado y hacer esta inversión inicial.

Dicho esto, vamos a analizar qué tipo de fuente de ingresos es más adecuada en función de cada edad.

o             Primera etapa: Formación

En esta edad, lo más importante es adquirir conocimientos y centrarse en el estudio. Esta sería una inversión a largo plazo.

Complementariamente, se puede obtener ingresos menores para no tener que depender de los padres, como trabajar de manera parcial en algún comercio, cuidando niños, vendiendo productos artesanales, haciendo trabajos de jardinería, etc. Normalmente trabajos con pocos requisitos de conocimientos puesto que en estas edades es difícil ser experto en algún sector.

o             Segunda etapa: Independencia

En esta etapa se inicia la incorporación al mundo laboral. La prioridad es el trabajo personal, por lo tanto, todavía no es momento de pensar en diversificar las fuentes de ingresos, sino más bien en consolidar el puesto de trabajo e ir ganando conocimiento y aprendiendo el funcionamiento de la empresa.

En esta etapa la fuente de ingresos principal continuará siendo una única fuente de ingresos activa, como suele ser el salario.

Será importante crecer profesionalmente, conocer los funcionamientos internos y saber adaptarse a la filosofía de la empresa para más adelante poder dar un salto cualitativo económicamente hablando.

o             Tercera etapa: Crecimiento profesional

En esta etapa empieza a ser el momento de poner en marcha una segunda fuente de ingresos.

Normalmente, la actividad familiar empieza a crecer y también las necesidades económicas que esto comporta. Pero también es momento de probar con nuevas iniciativas y proyectos, solo o acompañado. De arriesgarse tratando de encontrar nuevas fuentes de ingresos.

Las condiciones físicas y mentales lo favorecen y tal y como se dice “si tropiezas, puedes levantarte y volver a correr”.

La naturaleza general de las rentas en esta etapa serán las activas: principalmente la actividad personal. Nos encontramos en un momento de mucha capacidad de trabajo y poca capacidad de ahorrar para invertir.

o             Cuarta etapa: Consolidación profesional

Vamos avanzando y llegamos a esta etapa que se caracteriza por tener consolidadas las fuentes de ingresos y por poder empezar a ahorrar. Y este ahorro se puede canalizar hacia el mercado inmobiliario o hacia el mercado financiero. Es el momento de dar rentabilidad a este dinero que hemos acumulado a lo largo de los años después de tanto trabajo.

Pero esta inversión es muy subjetiva, dependerá de cada uno: de la capacidad que se ha tenido de ahorro, de la necesidad de liquidez y del riesgo que se quiera asumir.

o             Quinta etapa: estabilización

Es probable que una de las fuentes de ingresos que habíamos puesto en marcha en la etapa de crecimiento profesional, empiece a suponer una carga pesada o bien ya haya perdido fuerza. Y es en este momento donde empieza a funcionar la fuente de ingresos pasivos que hemos podido iniciar en la etapa de consolidación profesional (recordamos que normalmente son fuentes de rentabilidad a largo plazo).

Es decir, hay un relevo de la segunda fuente de ingresos activos hacia la fuente de ingresos pasivos. Y la primera fuente de ingresos activos sigue vigente, sin el incremento de años atrás, pero con firmeza.

Nos encontramos en un periodo óptimo en el que el esfuerzo y la visión que tuvimos años atrás da sus frutos.

o             Sexta etapa: dorada

En esta etapa van finalizando las fuentes de ingresos activos y dan paso a rentas totalmente pasivas, que complementan la pensión de jubilación que normalmente se recibe.

De entre las fuentes de ingresos pasivos que hemos generado, cogen más importancia las que son más líquidas por delante de las que proporcionan menos liquidez inmediata, debido a que ya no tenemos esta fuente de ingresos activos y queremos este dinero para el día a día.

En definitiva, aquí podemos ver la evolución de las rentas a lo largo de la vida. Es interesante poder tener esta perspectiva para darnos cuenta en qué punto nos encontramos y qué podemos hacer ahora para mejorar nuestras siguientes etapas puesto que siempre estamos a tiempo de generar una nueva fuente de ingresos que nos facilite la vida en el futuro.

¿Has detectado en qué etapa de tu vida te encuentras?